Una antigua bodega de Ribera de Duero que se renovaba en todos los aspectos. Un reposicionamiento no solo de una marca, sino de toda una Denominación de Origen.
Responder, a través del diseño, a la renovación de procesos y arquitectónica de la bodega Pago de Ina. Elevar la marca y la imagen de la DO Ribera de Duero a través de ella.
La solución consistió en crear una imagen icónica y un sistema gráfico que se dotara de elementos premium a través de la etiqueta y también del packaging.
Aportamos todo nuestro cariño a través del concepto y un sistema gráfico con colores y fotografías en tonos muy sobrios. Nos basamos en el campo y en las personas, en el amor por la materia prima para crear la nueva imagen de la bodega. Creamos un packaging elitista y muy trabajado para elevar la marca.
Nuestro objetivo fue poner la tierra en primer plano y, a la vez, mostrar la modernización de la bodega. Queríamos que la calidad fuera percibida en todos los detalles: tipografía, colores, fotografía…